El liderazgo verdadero es uno que une a los sujetos. Tomemos un ejemplo muy obvio, HaShem e Israel. HaShem es el Dios de israel, es su rey, su lider, es su legislador, el dador de la Ley.
Y ¿en qué a resultado eso? En un pueblo unido. A través de milenios Israel se ha mantenido distinto, no por su lengua, o por lo que comen, o por el color de su piel, sino simplemente por Dios, por la Torá, es lo que los distingue de todo pueblo. Si te paseas por Jerusalen, encontrarás judios de todo color, encontrarás diferentes tradiciones, diferentes comidas tipicas, diferentes modos de vestir, y lo mismo encontrarás a través del mundo, pero lo que todos tienen en común, es la Torá, la palabra de Dios y sus mandamientos.
Así cuando nosotros estamos en situaciones de liderazgo, o aún de independencia, nuestro caracter debe ser vinculador, debe formentar la unidad de manera noble. Muchas veces se levanta un gran lider en el mundo, sus ideas unen a la gente, se rebelan contra el establecimiento, y una vez que el nuevo lider esta en poder, seguido le falla su liderazgo que tenia al principio, porque ahora en vez de unir, lucha por si mismo, por sus intereses, de quedarse en poder, y muchas veces esclaviza a sus sujetos finalmente llevando a la división y el caos. Pero nuestro ejemplo siempre debe ser Dios, en todas las areas de nuestra vida. Por eso se nos manda estudiar la Torá y los Profetas, para conocer a Dios, su caracter es reflejado en su palabra, el que se conforma o el que piensa saber todo no ha aprendido nada.
Seamos un pueblo unido bajo HaShem, siempre hay pequeñas diferencias de opiniones sobre ciertas cosas, pero recordemos lo que nos une, y recordemos que somos un pueblo, una familia. Que Dios nos de sabiduria para entender sus caminos.
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