A veces no queremos relacionarse con las personas. Tememos la unión. Tememos abrirse a los demás. Tal vez sea por experiencias pasadas que dejaron sus cicatrices, o a veces es porque somos demasiados criticos y encontramos fallas en todos (como si nosotros no tuvieramos fallas), o porque estamos encerrados en nuestra propia burbuja, nuestro pequeño mundo donde todo revuelve a nuestro alrededor. O tal vez solamente batallamos relacionarse con gente demasiada diferente que nosotros, gente que tiene otro tipo de vida, o gente menos o mas afortunada que nosotros. Hay que recordar que somos creados a la imagen de Dios, nuestra alma viene del Creador, y por lo mismo fuimos creados para amar y nutrir, para tener relaciones, cuando recuerdes eso podras empezar a bajar tus defensas y relacionarte con la gente a tu alrededor, podrás ser una luz brillante.
Y siempre recordar que nuestra vinculación necesita abarcar también los otros seis aspectos de la union. Hay que cristalizar el vínculo con acciones concretas que demuestran esa union.
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