La falsa humildad nos separa de los demás, en la falsa humildad, en realidad nos creemos mejores que los demás, nuestro orgullo domina.
La verdadera humildad nos une. Y no solo con nuestra familia y amigos, sino con toda la comunidad, la humildad es ver a nuestro projimo como mayor que nosotros. La verdadera humildad puede unir al joven y el viejo, al pobre y el rico, al blanco y al negro, al enfermo y el sano...La humildad nos lleva a ver no el cuerpo, la simple cascara, sino el alma, la verdadera persona, y su valor verdadero. A los ojos de Dios las apariencias no sirven, para El cada una de sus creaturas son importantes.
¿Quienes somos para despreciar a alguien que Dios estima?
Que Dios nos de la humildad para preocuparse e involucrarse genuinamente en la vida de los demás para hacer el bien, y así unidos sirvamos al Creador de todos.
1 comment:
estoy en total acuerdo, cuando hay orgullo o keremos aparentar ser los mejores lo unico ke hacemos es alegar a los demas, sin embargo cuando hay humildad y nos mostramos tal cual somos y ayudamos y estamos dispuestos a escuchar, es cuando mas unidos y de bendicion se puede estar.
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